La tarde alucinada llena de soldados
por un té de coca y amapola.
Puerto Príncipe muy pocos socorristas,
Puerto Príncipe la tarde alucinada
desemboca el dolor deshilvanado
El furioso temblor
y el súbito silencio de la muerte.
Puerto Príncipe fatídico trueno retorcido
La tarde alucinada llena de soldados
por un té de coca y amapola
y las voces perdidas y las calles fantasmas
y la noche cerrada a un pedazo de luna.
Puerto Príncipe la tarde alucinada llena de soldados
por un té de coca y amapola.
Puerto Príncipe con su “maldición blanca”
y su paraguas negro
Puerto Príncipe la tarde alucinada
llena de soldados por un té de coca y amapola.

