El bombardeo del 30 de octubre contra un campamento del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en el estado venezolano de Apure buscaba, entre otros fines, forzar el desplazamiento de los integrantes de esa guerrilla asentados en la frontera con el Vichada colombiano. Según reportes de prensa, después de la operación se han registrado movimientos de miembros del ELN hacia otras zonas de Venezuela, pero hasta ahora no se ha detectado su ingreso a territorio colombiano.
La ofensiva se habría desarrollado en el municipio Pedro Camejo, en una zona rural donde el ELN mantiene presencia. Organizaciones que monitorean la actividad de grupos armados en Venezuela señalan que ese sector ha sido utilizado para el almacenamiento y tránsito de cargamentos de droga. FundaRedes, una organización no gubernamental venezolana, indicó que el campamento atacado funcionaba como centro de acopio de estupefacientes de esa guerrilla.
Los primeros reportes apuntan a que la operación se ejecutó con drones militares. Las autoridades venezolanas no han entregado una versión oficial sobre las circunstancias del ataque. Fuentes en territorio venezolano citadas por la prensa afirman que la operación contó con participación de inteligencia de Estados Unidos y equipos como drones, similar a la ofensiva de junio pasado contra el Tren de Aragua en la que murió su máximo líder, alias Niño Guerrero.
Una fuente citada por reportes de prensa afirmó que la operación busca precisar los movimientos de alias Silvana Guerrero, quien se mueve entre Apure y Amazonas, y que el bombardeo logró el objetivo de desplazar a esas personas.
Mientras se conocen detalles de lo ocurrido, medios venezolanos informaron que al menos ocho cuerpos fueron trasladados a la morgue del cementerio municipal Luis Herrera, en San Fernando de Apure, capital del estado donde se produjo el bombardeo. Periodistas de la Alianza Rebelde Investiga acudieron a las inmediaciones de ese cementerio y del Hospital Pablo Acosta Ortiz para verificar las versiones que circulaban en redes sociales sobre el ingreso de cadáveres procedentes de la zona del ataque. Según los testimonios recogidos, los cuerpos habrían llegado entre el viernes 30 y el sábado 31 de octubre. Los trabajadores consultados aseguraron desconocer la identidad y nacionalidad de los fallecidos debido a las restricciones impuestas sobre el manejo de la información.
FundaRedes ha señalado que el número de víctimas podría ser superior. La organización reportó inicialmente hasta 19 fallecidos, aunque esa cifra no cuenta con confirmación oficial y tampoco se ha establecido cuántas personas permanecían en el campamento cuando ocurrió el bombardeo.
El periódico mexicano La Jornada publicó información de un oficial militar presente en la zona, quien confirmó que la operación efectivamente se registró, aunque las autoridades venezolanas no habían reconocido públicamente el ataque.
La ubicación del campamento en un corredor fronterizo que comunica zonas rurales venezolanas con territorios colombianos de presencia histórica del ELN, sumada al interés por recursos minerales estratégicos en esa región. El área fronteriza con Vichada forma parte de una zona con minerales cuyo aprovechamiento tiene importancia para sectores industriales y tecnológicos.