Siete integrantes del clan del Golfo murieron y una persona más fue capturada durante un bombardeo ejecutado el miércoles 28 de octubre en Nóvita, Chocó. El presidente Abelardo De La Espriella presentó el balance tres días después, el sábado 31 de octubre, a través de un comunicado en sus redes sociales oficiales. Confirmó que fue el primer ataque aéreo contra esa organización criminal en el departamento.
La operación Oppenheimer la desarrollaron el Ejército Nacional y la Fuerza Aérea Colombiana contra la estructura Edwin Guzmán Martínez. De la Espriella atribuyó el resultado al trabajo conjunto de inteligencia militar. Según su versión, la inteligencia y la acción conjunta permitieron atacar una subestructura que imponía miedo y controlaba corredores del narcotráfico.
Entre los muertos fue identificado Jason Arley García, alias Alex Ocanoso, también conocido como Canoso. El Gobierno lo señaló como tercer cabecilla de la estructura Edwin Guzmán Martínez. De la Espriella lo describió como pieza clave del mando armado, las finanzas y la expansión criminal en el suroeste antioqueño y en Chocó. Detalló que acumulaba casi una década de vinculación a grupos ilegales y que había ocupado posiciones de mando en Andes, Jardín, Urrao y Ciudad Bolívar, en Antioquia, y en El Carmen de Atrato, Medio Atrato, San Juan y Baudó, en Chocó.
El presidente le atribuyó homicidios selectivos, reclutamiento de menores, confinamiento y desplazamientos forzados. También sostuvo que recaudaba dinero del narcotráfico, la extorsión y la minería ilegal para financiar la expansión del clan del Golfo. Con esos recursos, agregó, dirigía confrontaciones con el Ejército de Liberación Nacional por el control de territorios y rutas del narcotráfico, y sometía a las comunidades.
En su mensaje, De la Espriella calificó al clan del Golfo como un cáncer que desangra a las regiones y escribió que a esos bandidos los van a cazar hasta debajo de las piedras. Afirmó que autorizó y lideró la operación, y que se dio de baja al "infame" García, articulador de homicidios, reclutamiento de menores y minería ilegal en el suroeste antioqueño y el sur del Chocó. El comunicado cerró con exclamaciones patrióticas y religiosas.
El arsenal incautado incluyó diez armas largas, un arma corta y un lanzagranadas M203, además de municiones, explosivos y elementos de intendencia. De la Espriella aseguró que retiraron de manos del grupo las armas con las que amenazaban a las comunidades y sostenían su capacidad de combate. "Golpeamos el mando, las finanzas y la capacidad de intimidación", dijo.
El mandatario anunció que las acciones militares contra el clan del Golfo continuarán. La orden, según él, es mantener la ofensiva y actuar para impedir que reconstruyan su poder criminal, proteger a la población y hacer prevalecer la autoridad del Estado.