Veterinaria advierte riesgos de disfraces y dulces para mascotas en Halloween

Un perro o un gato no necesita disfraz para Halloween. La médica veterinaria zootecnista Leidy Carolina Lozada Herrera, especialista en Etología y Bienestar Animal y magíster en Bienestar Animal, advierte que solo debería considerarse una prenda cuando existe habituación previa, supervisión permanente y ausencia de señales de incomodidad. De lo contrario, el traje puede convertirse en una fuente de estrés y riesgo físico.

Las restricciones que enumera son concretas. El disfraz no debe cubrir ojos, orejas, nariz ni boca, ni dificultar la visión, la audición, la respiración o el jadeo. Tampoco puede restringir el movimiento de la cabeza, las extremidades o la cola. El animal debe poder caminar, sentarse, acostarse y hacer sus necesidades sin obstáculos.

Quedan descartados los disfraces pesados, rígidos o excesivamente calientes; los elásticos apretados, cordones o capas que puedan engancharse; y las prendas con botones, cascabeles, cuentas o piezas pequeñas que se desprendan y terminen en el estómago del animal. Lozada Herrera también pide evitar accesorios con luces, cables o baterías, y cualquier pintura, pegante, brillantina o tinte que no esté formulado específicamente para animales.

La señal de alarma es el comportamiento. Si el perro o el gato permanece inmóvil, adopta una postura encorvada, jadea, intenta esconderse, rasca o muerde la prenda, camina de manera anormal, gruñe o trata de escapar, el disfraz debe retirarse de inmediato, según la especialista.

Halloween suma otros riesgos más allá de la ropa. Las aglomeraciones, las máscaras, los ruidos fuertes, las luces intermitentes, los movimientos bruscos y la presencia de desconocidos pueden generar respuestas de alerta, miedo o estrés. Lozada Herrera detalla señales de afectación: temblores, jadeo o salivación excesiva, inquietud, vocalizaciones persistentes, ocultamiento, rechazo del alimento e intentos de escapar. En algunos casos, los animales reaccionan con gruñidos, arañazos o mordeduras cuando se sienten rodeados o sin posibilidad de retirarse.

El peligro también está en los dulces. El chocolate, en especial el oscuro, el de repostería y el cacao en polvo, puede causar vómito, diarrea, alteraciones cardíacas, temblores o convulsiones. El xilitol, presente en productos sin azúcar, provoca hipoglucemia y daño hepático en perros. Las uvas pasas se asocian con lesiones renales. El consumo excesivo de azúcar o grasa puede desencadenar pancreatitis en animales susceptibles, y las envolturas representan riesgo de atragantamiento u obstrucción intestinal.

La veterinaria recomienda mantener dulces, bolsas y adornos fuera del alcance, guardar alimentos en recipientes cerrados y desechar envolturas de inmediato. También pide proteger cables y extensiones, evitar velas abiertas en lugares accesibles y no dejar a los animales solos en balcones, terrazas, patios o antejardines.

Para las horas de mayor actividad, Lozada Herrera sugiere ubicar a perros y gatos en un espacio conocido, seguro y tranquilo, con agua fresca, su cama o manta, objetos familiares, ventilación adecuada e iluminación moderada. Los gatos necesitan además arenero limpio y, cuando sea posible, lugares elevados para esconderse o descansar. No se debe obligar a un animal a permanecer en un sitio ni retirarlo por la fuerza cuando decide esconderse.