El presidente Abelardo De La Espriella publicó en su cuenta de X un mensaje de condolencias por la muerte de Ana María Ramírez Cetina, la niñera colombiana que falleció el domingo 1.º de noviembre en el accidente de un Learjet 60 en Palm Beach, Florida.
“Con profundo dolor recibo la noticia del fallecimiento de nuestra compatriota Ana María Ramírez Cetina”, escribió el mandatario, y agregó que enviaba un abrazo a su familia, amigos y seres queridos.
La mujer viajaba en la aeronave junto con otras ocho personas, incluida una familia de cuatro integrantes. Trabajaba como cuidadora de Emma y Charlie Robinson, de cuatro y dos años, quienes también murieron en el siniestro, según informaron The Washington Post y CNN.
El avión había despegado de Austin, Texas, con destino al aeropuerto North Eleuthera, en las Bahamas. Durante el trayecto cayó sobre una zona residencial del condado de Palm Beach, cerca del vecindario de Cresthaven y a menos de once kilómetros de Mar-a-Lago, la residencia vacacional del presidente estadounidense Donald Trump. El impacto dejó un cráter en una carretera, restos de la aeronave y un incendio que alcanzó viviendas y comercios cercanos.
Las nueve personas a bordo fallecieron, confirmaron las autoridades. Además de Cetina y los dos menores, fueron identificados Adam Robinson y Helen Sharp, padres de los niños. Robinson era director ejecutivo de Retention.com; Sharp trabajaba en relaciones públicas. También murieron Rachael Reed y Charmi Fehr, cercanas al grupo familiar.
Un comunicado conjunto de los allegados destacó el vínculo de la niñera colombiana con los pequeños: “Anita María cuidó de Emma y Charlie con ternura y devoción, y era verdaderamente parte de la familia”.
En la aeronave viajaba Nathalia Gadelha Filgueiras, de 20 años, identificada por su familia como la copiloto. Había obtenido su licencia de piloto a los 17 años y acumulaba más de 1.300 horas de vuelo, según testimonios recogidos por The New York Times.
La investigación quedó a cargo de la Junta Nacional de Seguridad del Transporte (NTSB), con apoyo de la Administración Federal de Aviación (FAA). Tom Chapman, integrante de la junta investigadora, explicó que examinan las condiciones meteorológicas y si la aeronave comenzó a desintegrarse antes del impacto. “Ni determinaremos la causa probable, ni tampoco especularemos sobre la causa”, afirmó Chapman, citado por The Washington Post.
Los registros de comunicaciones con el control de tráfico aéreo indican que la tripulación reportó lluvia, acumulación de hielo y turbulencias moderadas. En los últimos intercambios por radio, la copiloto informó que el avión descendía a gran velocidad y declaró una emergencia. “Nos vamos a estrellar contra el suelo”, se escucha en las grabaciones citadas por The New York Times.
El gobernador de Florida, Ron DeSantis, describió la caída como un accidente aéreo catastrófico: “Parecía un misil cayendo”, dijo según CNN.
En tierra, un conductor que transitaba cerca del lugar sufrió una lesión en una pierna, informó la NTSB el lunes. Hasta ahora las autoridades no han atribuido oficialmente el siniestro a las condiciones meteorológicas ni han establecido una causa probable. Los investigadores continúan documentando el lugar y analizando los restos para determinar qué provocó la tragedia.