Mueren cabecilla del Clan del Golfo y miembros en bombardeo de Chocó

Las autoridades informaron que Yeisón Arley García Atehortúa, alias Alex, de 34 años, murió en la madrugada del miércoles durante un bombardeo en zona rural de Nóvita, Chocó. Según reportes de prensa, el hombre era el tercer cabecilla en la línea de mando de la subestructura Edwin Guzmán Martínez, adscrita a la estructura Jairo de Jesús Durango Restrepo del clan del Golfo.

La operación fue el sexto bombardeo ordenado por el presidente Abelardo De La Espriella. La ejecutaron el Comando contra el Narcotráfico y Amenazas Transnacionales (Conat) y la Fuerza Aérea Colombiana. Las autoridades también reportaron la incautación de fusiles, explosivos y municiones. El bombardeo no se limitó a un objetivo individual: estuvo dirigido contra integrantes de esa subestructura, y la muerte de alias Alex fue el resultado más visible que comunicaron las fuentes oficiales.

Alias Alex llevaba diez años en la organización. Los informes de inteligencia citados por la prensa indican que su historial se concentró en las disputas territoriales con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) en los municipios de Sipí, Nóvita, Istmina, Medio San Juan y Litoral de San Juan. Entre agosto de 2024 y septiembre de 2025, habría participado en varias confrontaciones armadas por el control de corredores estratégicos para el narcotráfico y otras economías ilegales.

Una de esas confrontaciones quedó documentada el 7 de febrero de 2025. Integrantes de las subestructuras San Juan y Baudó del clan del Golfo se enfrentaron con miembros del ELN. El informe de inteligencia señala que el motivo fue “el control del área base de injerencia y el control por las rutas del narcotráfico”. Esa pugna por el territorio, según los mismos registros, explica la presencia prolongada de alias Alex en la zona y su ascenso dentro de la estructura criminal.

Las autoridades consideraban a alias Alex un hombre con amplio conocimiento del terreno. Su permanencia en el Alto, Medio y Bajo Baudó, así como en Nóvita, Sipí y Litoral de San Juan, le daba influencia sobre las actividades criminales y las operaciones armadas del clan en esa parte del Chocó. Desde su posición de mando, coordinaba acciones en un territorio donde la presencia del ELN obliga al clan del Golfo a mantener un pie de fuerza constante.

La muerte del cabecilla golpea una estructura que, según los mismos informes, contaba con 63 integrantes: 38 en el componente armado y 25 en el criminal focalizado. Los organismos de inteligencia estimaban que afectar a sus mandos podría debilitar la extorsión, las amenazas, la financiación ilegal y el control territorial. La subestructura Edwin Guzmán Martínez pierde así a uno de los responsables de dirigir esas rentas en el sur del Chocó.

Con la baja de su tercer mando, esa fracción del clan del Golfo queda sin uno de los coordinadores de la disputa por las rutas del narcotráfico frente al ELN. La operación militar se produjo en una región donde ambos grupos mantienen una confrontación armada desde hace meses, y donde la caída de un cabecilla intermedio puede reordenar temporalmente el control de los corredores ilegales.