Una imprenta clandestina en zona rural de Sopetrán, Antioquia, fabricaba dólares y pesos colombianos falsos que después circulaban por distintas regiones del país a través de emisarios en transporte público. La Dirección de Investigación Criminal e Interpol (Dijín), en coordinación con la Fiscalía y con apoyo del Servicio Secreto de Estados Unidos, desarticuló esa estructura durante la operación Talero. El resultado fueron cuatro personas capturadas y 601.777 dólares falsos incautados, listos para comercializarse según las autoridades.
Los allanamientos se ejecutaron de manera simultánea en Medellín y Sopetrán, en cuatro diligencias de registro. Las capturas se concretaron mediante órdenes judiciales contra los presuntos integrantes de la organización, a quienes la Policía atribuye conocimientos en artes gráficas para producir billetes nacionales y extranjeros.
La red combinaba una fachada comercial con la producción ilegal. Los investigados se presentaban como litógrafos en Medellín, actividad que les permitía adquirir materiales y equipos sin despertar sospechas. La Policía informó que ese encubrimiento sostenía el flujo de insumos hacia la imprenta industrial instalada en una propiedad rural de Sopetrán, donde se concentraba la fabricación del dinero falso.
Para la distribución, la organización evitaba vehículos particulares. Enviaba emisarios en empresas de transporte público, con el objetivo de evadir controles en carretera y llevar los billetes falsificados hacia diferentes departamentos. Ese método separaba a los encargados de la producción de quienes transportaban y comercializaban las divisas. Según la Dijín, la estructura contaba con contactos de confianza que facilitaban la circulación del dinero en el territorio nacional.
El coronel Elver Vicente Alfonso Sanabria, director de Investigación Criminal e Interpol, explicó que los uniformados localizaron el centro de producción ilícito en zona rural de Sopetrán y destruyeron la maquinaria utilizada para imprimir las divisas. El hallazgo incluyó una imprenta litográfica industrial, dos armas de fuego, dos armas traumáticas, cinco teléfonos celulares y tres computadores portátiles.
Los equipos tecnológicos quedaron en poder de los investigadores y serán sometidos a análisis forenses. Con esa información, la Policía busca reconstruir la red de compradores y distribuidores, establecer los contactos en otras regiones y determinar el alcance de las operaciones. La participación del Servicio Secreto de Estados Unidos tuvo lugar dentro de la coordinación internacional, dado que una de las actividades atribuidas a la estructura era la falsificación de dólares estadounidenses.
Los cuatro capturados fueron puestos a disposición de la Fiscalía General de la Nación. Deberán responder por falsificación de moneda nacional o extranjera, tráfico de moneda falsificada y fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas de fuego.