Al menos 19 personas murieron en la madrugada del viernes cuando helicópteros artillados y drones atacaron un campamento del Eln en el estado venezolano de Apure, cerca de la frontera con Colombia. La operación se atribuye a las Fuerzas Armadas de Venezuela y sería la primera acción de ese tipo contra esa guerrilla en más de dos décadas de gobiernos chavistas.
La ONG Fundaredes informó que el bombardeo ocurrió en una zona boscosa próxima al caserío Buena Vista del Meta, población de unos 1.000 habitantes limítrofe con el departamento colombiano de Vichada. Juan Francisco García, coordinador de la organización, detalló que el viernes fueron trasladados nueve cuerpos a San Fernando, capital de Apure, y el sábado llegaron otros diez.
Una fuente militar anónima citada por AFP aseguró que los preparativos comenzaron un mes antes y que Estados Unidos aportó inteligencia y mapeo del terreno. Según esa versión, el ataque sorprendió a los integrantes del campamento, que no tuvieron tiempo de reaccionar. Las labores de rastreo continúan ante la posibilidad de otras estructuras en la zona. Las autoridades venezolanas no se han pronunciado sobre el operativo y no se conocen las identidades de los fallecidos.
El hecho tiene relevancia política porque sería el primer bombardeo de la Fuerza Armada venezolana contra un campamento del Eln desde que Hugo Chávez llegó al poder. Hugo Acero, experto en seguridad, vinculó la acción con la presión de Estados Unidos sobre el gobierno de Delcy Rodríguez para enfrentar a las organizaciones armadas colombianas. Acero mencionó que, además del Eln, en Venezuela operan disidencias de las Farc asociadas a Iván Márquez, señaladas por la Fiscalía por el magnicidio del senador Miguel Uribe Turbay, y que controlan economías ilegales.
El ataque se produce tras un cambio en la relación entre Caracas y Washington. Durante años, Colombia acusó al chavismo de permitir que el Eln y otras estructuras encontraran refugio al otro lado de la frontera. Ese escenario se modificó después de la captura de Nicolás Maduro en una operación estadounidense en enero de 2026 y la llegada de Delcy Rodríguez a la presidencia interina. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, se reunió el domingo con el ministro de Asuntos Exteriores venezolano, Oliver Blanco, y advirtió sobre la necesidad de desmantelar los campamentos de grupos armados colombianos.
La presión militar también viene de Colombia. Desde el 7 de agosto, el gobierno de Abelardo De La Espriella ha realizado seis bombardeos contra estructuras armadas ilegales, incluidos dos en el Catatumbo: el 10 de agosto contra el Eln en Tibú y San Calixto, y el 11 de octubre contra el Frente 33 de las disidencias de las Farc.
Walter Arévalo Ramírez, director de la especialización en Derecho Internacional de la Universidad del Rosario, sostuvo que Venezuela tiene la obligación de ejercer control sobre su territorio y evitar que el Eln lo use como refugio. En su concepto, la presión militar colombiana y las exigencias de Rubio parecen estar moviendo la neutralidad de sectores de la Fuerza Armada venezolana.
La frontera entre Colombia y Venezuela tiene 2.219 kilómetros. En Apure, ganaderos han denunciado durante años apropiación de fincas, extorsiones y robos atribuidos a la guerrilla. Del lado colombiano, estructuras del Eln como el Frente Domingo Laín en Arauca mantienen capacidad de presión armada mediante secuestros y ataques contra la Fuerza Pública.
Luis Fernando Trejos, profesor de la Universidad del Norte, recordó que la aviación militar ya había sido usada contra disidencias de las Farc. Sin embargo, tras la captura de Maduro se han registrado dos bombardeos contra el Eln; el de Apure sería el más contundente por el número de víctimas. Trejos afirmó que la presión armada contra el Eln será binacional y que Estados Unidos podría tener interés en los recursos mineros que esa guerrilla controla en el suroccidente venezolano.
La participación estadounidense vuelve a poner en discusión la cooperación militar y de inteligencia en la región. Este año, Estados Unidos impulsó el Escudo de las Américas, una iniciativa transnacional para combatir el narcotráfico y el crimen organizado. Colombia formalizó su adhesión en agosto. Venezuela no hace parte de esa iniciativa. Un antecedente cercano ocurrió en junio de 2026, cuando un bombardeo atribuido al Comando Sur de Estados Unidos en el sur de Venezuela acabó con la vida de Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias Niño Guerrero, señalado como máximo jefe del Tren de Aragua.
El saldo reportado es de al menos 19 muertos y no existe una versión oficial venezolana. La continuación del rastreo y la eventual aparición de nuevos campamentos determinarán si la operación fue un hecho aislado o el comienzo de una política distinta de Caracas frente a los grupos armados colombianos.